Quince años jugando a la vida

LOS SIMS Especial


La primera vez que vi un sim, se trataba de un pequeño personajillo al que mi amigo había llamado María José. Vestía un conjunto de chaqueta y falda de color entre azul y aguamarina, vivía en una sencilla casa a las afueras y estaba a punto de morir... quemada. Ese fue mi primer y chamuscado contacto con Los Sims, el videojuego que, sin duda, más ha influido en mi vida a lo largo de los últimos doce o trece años. 


El origen: Los Sims
Construir una casa de paredes destarladas al ritmo de un piano desbocado se convirtió en un hobby más para mí, al igual que decorar aquellas viviendas de color pastel con todo tipo de objetos, tanto cotidianos como simtásticamente surrealistas. Sin embargo, si ha habido algo que me ha fascinado desde que probé Los Sims aquella tarde de primavera, es el Modo Vivir. Jugar a la vida con esos seres minúsculos, todo ceros y unos, que parecen habitar una especie de limbo apacible y feliz... siempre que nosotros queramos, claro. Tenemos que reconocerlo, quemar o ahogar a sims en la piscina es ese algo divertido que todo jugador ha hecho a lo largo de cada una de las generaciones.

Una de las principales características de Los Sims son sus interminables expansiones. La entrega original vino acompañada de algunos de los mejores packs: la epicidad del tranvía de Animales a Raudales, la Ciudad de la Fama de Superstar o la banda sonora de Magia Potagia apenas han sido superadas en los cuatro juegos posteriores.
Sin duda, es Makin' Magic (Magia Potagia) la expansión que mejores recuerdos trae a mi mente. ¡Cómo olvidar aquellas noches en las que lo jugaba casi a escondidas hasta las tantas! O los esfuerzos por conseguir magi-monedas para mudar a mi pobre sim a la Ciudad Mágica... Las misiones, los dragones o los duelos mágicos, obras maestras tan pixeladas como entretenidas.


La generación casi perfecta: Los Sims 2
A pesar de lo mucho que disfruté Los Sims, nada puede compararse al tiempo y las ganas que dediqué a su segunda parte. Los Sims 2 nos brindó un mundo nuevo, en 3D, con saltos de edad menos pronunciados, animaciones más realistas y el increíble avance de la genética. ¡Jugar a la vida nunca fue tan divertido! Mi adolescencia es y será, sin duda, casi sinónimo de este videojuego. Las tardes y los fines de semana se hacían cortos cuando dirigías las minúsculas vidas de los habitantes de Vista Gentil, Las Rarezas o Villa Verona.

Gracias a Los Sims 2 y sus expansiones, conocí la entonces floreciente comunidad simmer y, con ella, a personas que fueron realmente importantes en aquellos años: Paula, Daropi, y tantos otros. Mientras, los sims iban a la universidad, exploraban los misterios de la noche, abrían negocios o paseaban a sus mascotas por el parque. Con el paso de los packs, nos fuimos de vacaciones al trópico o al lejano Simoriente, vivimos el paso de las estaciones por primera vez en la saga, o compartimos piso y caldero con la llegada de las brujas en la última expansión.

La segunda generación tuvo un cierre de oro, pero siguió tan llena de vida... que incluso su reciente resurrección vía digital -bendito código I LOVE THE SIMS- fue todo un éxito. ¡Y es que hay Sims 2 para rato!

Una recopilación de los sims con los que más jugué en cada generación. Realizados con Los Sims 4.

La libertad: Los Sims 3
"Y, entonces, abres.. ¡la puerta!"Con esta prometedora premisa se presentaron Los Sims 3, la entrega de los mundos abiertos y la libertad casi total. Debo reconocer que, de las cuatro generaciones, es la que menos he disfrutado. Eso no quita que me parezca un juego excelente y revolucionario en ciertos aspectos. Sencillamente, no terminaba de encajar con mi filosofía de juego en esa época.

Pese a todo ello, pasé momentos estupendos en Sunset Valley o Riverview; recorriendo los desiertos de Al-Simhara o los valles de Shang-Simla, apagando incendios en Twinbrook o montando a caballo por las avenidas de Apaloosa Plains. También pudimos hacer submarinismo con las sirenas, o revivir el espíritu de Magia Potagia en la misteriosa Criaturas Sobrenaturales. Los Sims 3 trajeron un sinfín de expansiones, mundos y packs de accesorios que, junto al inmejorable trabajo de la comunidad y las herramientas de personalización del juego, nos ayudaron a jugar a la vida con una libertad nunca vista.


La reinvención: Los Sims 4
Y llegó el que es, para muchos, el sucesor natural de Los Sims 2: la cuarta y, hasta hoy, última generación. Menús limpios, mundos coloridos, una gran banda sonora, sims (casi) completamente moldeables, animaciones realistas, emociones... y un sistema de actualizaciones gratuitas -fantasmas, piscinas, profesiones, objetos...- que han venido a intentar compensar las faltas que pueden achacarse al juego.

He de reconocer que son Los Sims 4 los que me han hecho volver a sentirme simmer. Ya no se trata sólo de pulsar el icono del rombo verde en los momentos de aburrimiento, si no de hacerlo con verdaderas ganas. Aún falta mucho para que pueda equipararse en contenido o jugabilidad a sus hermanos mayores, pero intentos tan geniales como De Acampada (pack de contenido) o la futura ¡A trabajar! (primera expansión) ofrecen un futuro realmente prometedor para la saga.


En conclusión, ¿qué son Los Sims? ¿una simple saga de videojuegos? ¿una de las más grandes y originales comunidades de jugadores? ¿una forma de expresión creativa y divertida? Sí, Los Sims son eso, pero también son mucho más. Son y han sido un auténtico regalo, un compañero de viaje a lo largo de estos quince años.

Sé que habla y escribe mi lado más simmer pero, sólo puedo decir, ¡Larga Vida a Los Sims!

Nos vemos en Los Sims 4 (longlivesims)

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