El Éxodo.

REFUGIADOS REVIEW

El futuro. Ese paraíso en el que todos viviremos más y mejor. Ese tiempo en el que hombres y mujeres serán realmente iguales, completamente libres. El ser humano, en su carácter curioso y esperanzador, espera mucho del futuro. Pero, ¿qué nos traen realmente los años y décadas que están por venir?

Samuel y Emma son una pareja feliz. Devotos y queridos por sus vecinos, adorados por su única hija, la pequeña Ani. La vida en su caserón rural, junto al bosque, parece ser plácida e incluso cómoda. Todos dan por hecho que la joven Emma ha sabido adaptarse a su nuevo entorno sin problemas. Y es que, ¿qué iba a salir mal en tan tierna historia?


Un día, el mundo cambia para siempre. Miles de millones de personas desnudas y asustadas aparecen por toda la faz del planeta. ¿Qué o quiénes son? Muchos dicen venir del futuro. Otros tantos, afirman huir del futuro. En este contexto, el atractivo Álex llama a la puerta de Samuel y Emma. "¿Qué haces con mi ropa?", pregunta nuestro religioso leñador. "Estaba desnudo. Necesito quedarme en algún lugar. Vengo del futuro", responde el viajero de los tiempos.

El buen corazón de Sam, el compromiso de políticos de medio mundo, la generosidad de la raza humana... Cualquiera de estas razones vale. Los refugiados reciben ayuda de inmediato. Como es era de esperar, la generosidad tarda poco en dar paso a la suspicacia del hombre. Muchos se preguntan si un mundo incapaz de alimentarse a sí mismo podrá dar cobijo a tamaña cantidad de personas. Otros tantos dudan de las buenas intenciones de aquellos recién llegados. Y en medio de tanta humanidad, el hecho de que provengan del futuro parece convertirse en un elemento completamente secundario.

Conforme la familia empieza estrechar lazos con Álex, pese a las reticencias de Emma, la historia da una vuelta de tuerca. Aparecen unas misteriosas patrullas dedicadas a evitar que cualquier refugiado se ponga en contacto con su familia (en el pasado) o le revele datos importantes sobre el futuro. Comienzan a oírse rumores sobre los misteriosos campos a los que viajeros y familiares son llevados en caso de ser detenidos por este misterioso cuerpo de seguridad que, sí, también viene del mañana.
Álex termina por desvelar sus verdaderas intenciones para con los Cruz: salvar a Sam y su esposa de un hecho tan traumático que afectará a la pequeña Ani para siempre. Una ola de confianza invade el corazón de la incrédula Emma. Sin embargo, no es oro todo lo que... reluce. Samuel descubre que todos los refugiados tienen implantado un microchip en el pecho. Ese es el método del que se sirven las patrullas para localizar y detener a los que quebrantan las normas. Sorprendentemente... Álex no lo tiene.

Refugiados, una ambiciosa co-producción de la británica BBC Worldwide y la española Bambú para Atresmedia, viene a dar un nuevo espaldarazo a la ficción europea. Las ambientaciones y silencios recuerdan a los mejores momentos de In the flesh (joya de la ficción alternativa británica). La historia podría codearse con las series del cable estadounidense. El reparto, con Natalia Tonks-Osha-Tena como punta de lanza, no ofrece si no todo tipo de posibilidades para el desarrollo de la serie.
Cuando aún estábamos sorprendidos por un producto tan original como El Ministerio del Tiempo, la ficción española da un paso más gracias a Refugiados. Y lo hace de la mano de la BBC, nada menos.

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