La Espera.

REFUGIADOS REVIEW

Los últimos minutos del primer episodio fueron de vértigo. Álex, el chico del futuro, desveló a los Cruz la verdadera razón de su viaje inter-temporal como polizón (esto es, sin el chip localizador que sí tienen el resto de refugiados). Esa misma noche, el matrimonio formado por Sam y Emma sería asesinado, dejando a la pequeña Ani como una pobre chica huérfana. En el futuro, sería ésta quien enviara a Álex para impedir su pérdida.

Pistola en mano, y ante la incompetencia clemencia mostrada por el cabeza de familia, será el refugiado quién se encargue de los dos asaltantes. El crimen pasa a una realidad paralela, mientras el futuro cambia de un momento a otro con la no-muerte de nuestro feliz matrimonio. Para cerrar el episodio, Emma recibe la llamada de su hijo (está embarazada, ¿no lo había comentado?).

"La Espera" es una buena forma de definir el estado de Álex a lo largo de la segunda entrega. No tarda en desvelar los verdaderos motivos de haber viajado al pasado para salvar a los Cruz: Ani le prometió que, de hacerlo, enviaría a su mujer y a su hija a reunirse con él. La no llegada de las dos mujeres de su vida hace que Álex se replantee no sólo la confianza depositada en Ani, si no el éxito de su misión. Mientras, Emma intenta ocultar que sí conocía a los dos asaltantes, íntimamente relacionados con su vida en la gran ciudad. Ah, eso y que ha entrado en contacto con su hijo. Como podéis imaginar, Samuel está encantado con tanto secreto. Hasta el cándido y devoto esposo se percata de que algo anda mal.

El recelo de los humanos contemporáneos hacia los refugiados no hace más que aumentar, y la ola de esta suerte de racismo parece extenderse entre los amigos y vecinos de nuestros protagonistas. El mismísimo Álex llega a estar en busca y captura por el robo a una tienda de armamento durante sus primeras noches en el presente. No ayuda, como era de esperar, que acompañe a Emma a la primera (y debería ser la última) cita con su hijo. Tomás, un señor bastante poco agraciado en comparación con Ani y su madre, relata a su familia algunos hechos sobre su pasado (que es el futuro de ellas, ¿entendido?), pero quince minutos no dan para muchos arrumacos. A la salida, el personaje de Natalia Tena vuelve a ser atacado, pero ahí está Álex para salvarla y tomar cautivo al... (ex)marido de Emma.

El pasado cobra más importancia que el futuro en este segundo episodio, especialmente cuando la señora Cruz se ve obligada a contar a Sam quiénes eran los asaltantes y por qué podrían querer hacerles daño. Se trataba de los hermanos de Lucas -ese marido del que realmente no está divorciada- que, junto a él mismo, habían descubierto el paradero de la dulce e inocente Emma. Samuel no puede soportar la farsa, y se va de casa. Es entonces cuando Emm lleva de comer a Lucas, teniendo una conversación tan breve como interesante:
- Suéltame, y no le contaré nada a tu marido.- Dice él.
- Ya se lo he contado yo.- Responde ella, que le da unas cucharadas de sopa.
- ¿Todo?
- ...
- ¿También que la niña es mía?

Sea o no sea cierto, que lo será, son las últimas palabras que puede pronunciar Lucas. Imagino que la sopa con raticida no es muy saludable. Todo arreglado. Sam vuelve, los Cruz hacen las paces, y Álex dispara al cadáver para que el padre de familia no pueda descubrir que ha sido asesinado por la propia Emma. Dije que todo arreglado, ¿no?
En el pueblo, una pequeña mira el cartel de busca y captura, y tres simples palabras sirven para desatar un nuevo conflicto para el espectador: "Mira, es papá".

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