Solos.

REFUGIADOS REVIEW

Nadie puede hacer que Sam declare en contra de Álex o, incluso, de su mujer. Los esfuerzos del jefe de policía del pueblo son vanos, y el fiel cabeza de la familia Cruz sigue manteniendo su poca creíble versión sobre el cuerpo encontrado en sus terrenos.
Álex, el chico del futuro, sí confiesa, pero ante Emma. Nuestro héroe trotamundos se trata de un asesino venido del dos mil treinta y tantos. No conocemos mucho sobre su caso (mató al hombre que asesinó su hijo), pero el personaje interpretado por Natalia Tena parece confiar en él con los ojos cerrados. No es para menos, pues él mismo anuncia que se entregará a la policía en cuanto lleguen su mujer y su hija y pase un día con ellas... y, por otro lado, no podemos olvidar que Emma tampoco es inocente en estos de quitar la vida a intrusos.

Ante la insistencia de la policía, consiguen ocultar mejor los cádaveres de los otros dos asaltantes (hermanos de Lucas, el exmarido de Emma), y rematan el trabajo con unos deliciosos pastelitos del futuro hechos por el misterioso Álex. Óscar, el dueño de la tienda de armamento y enemigo -cada vez más- declarado de Sam, no ceja en su empeño de encontrar el refugiado misterioso que robó su tienda y se esconde con los Cruz. Con ayuda de Luis, el pilluelo ayudante del jefe de policía, entran a la fuerza en la casa del bosque e hieren a Emma. No encuentran a Álex, pero sí a la joven vecina de los cruz y al refugiado del que se ha enamorado. Son acogidos en la Pensión Cruz para incomprendidos, como es lógico.

Conversaciones entre refugiados e intentos de acercamiento después, Emma acude a ver a Sam al calabozo. Ante las evidencias de quién era el misterioso cadáver, confiesa parte de la historia, pero se niega a involucrar a Álex o a sí misma en el asesinato. El pobre Sam comienza a sospechar de la relación entre Emma y el refugiado, más por empeño de Luis que por iniciativa propia. Al salir de comisaría, la atractiva señora Cruz sufre un repentino dolor.

Despierta en la cama, para descubrir que ha perdido a su bebé. Álex intenta animarla, antes de descubrir que hay una pieza que no encaja. Llama a Tomás, el supuesto hijo de Emma y Sam, refugiado del futuro. Éste, ni corto ni perezoso, acude; para ser recibido por la pistola del tito Álex. Primero confiesa que el no es el bebé que acaba de perder Emma. Luego, que es un futuro bebé. No de Sam, sino de Álex. La mismísima madre duda de qu eso también sea mentira. ¿Por qué? Finalmente, el falso Tomás se descubre: todo era un engaño para obtener dinero, dentro de una extensa red destinada a jugar con este asunto.

Emma. Álex. Solos. Con Sam en la cárcel, Ani en edad de aprender los colores en inglés y la familia del futuro desaparecida. Ambos parecen haber perdido toda esperanza. Sin embargo, ha nacido una llama que puede hacerles ver el mundo post-refugiados de alguna manera.
"Os amásteis desde el momento en que os vísteis", se atrevió a aventurar el falso Tomás. Un beso final entre señora Cruz y refugiado, entre la bella Emma y el intrépido Álex, no hace más que confirmar una mentira que nunca lo fue.

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